No
estaba seguro, pero creía saber quien era, Selvieh, una maga experta en
conjuros de agua que venía de un pueblo pesquero.
Tampoco
estaba seguro de que ella estuviera embarazada porque era eso lo que había
querido decir el sabio. Tenía una buena relación con Kireth, un mago poderoso
con un especial interés hacia la enseñanza, por eso era Maestro en la Orden
mágica.
Ponía
rumbo a Deros, donde se suponía que estaría Selvieh, pero cuando llegó allí
nadie la había visto durante todo el día.
De
repente una niña le dijo por detrás:
-¿Es
usted el mago? Me manda Selvieh
-¿Dónde
está?- preguntó
-No
quiere ver a nadie, pero me dijo que buscara al mago y que le dijera que quiere
dejar de ser Maestra e independizarse.
-Llevame
con ella- le pidió el mago, pero la niña no estaba muy convencida el mago le
dio unas monedas y ella aceptó.
Selvieh
estaba en una casa cualquiera del pueblo, pero en realidad era la casa del
médico porque como el mago pensaba: Selvieh acababa de dar a luz.
Era
un niño, se llamaba Ramis y sus padres eran magos.
Selvieh
cogió a su hijo en brazos, estaba en la cama tumbada. El mago se sentó en una
silla vieja y se acomodó hacia atrás.
-¿Qué
es eso de que quieres independizarte?- preguntó el mago.
-Quiero
cuidar a mi hijo, ser feliz, vivir…
-Pero…
Si sus dos padres son magos es un iniciado y…
-¿Cómo
sabes si su padre es mago?
-El
sabio me dijo que un iniciado desde el principio tendría que encontrar a los
guardianes del tiempo.
La
noticia la pilló desprevenida.
-¿Cómo
sabes que se refería a él?
-Porque
también me dijo que le preguntara a la que controla el agua- dijo firme -¿Quién
es el padre, Selvieh?
-
Si as venido hasta aquí y me has dicho eso, ya lo sabes.
-¿Él
también lo dejará todo por el bebé?- se inclinó hacia delante y se frotó la
cara de modo cansado.
-Estará
cuando lo necesite.
-¿Eso
es lo que te a dicho?
-Me
enamoré de un hombre ocupado.
-Tendrás
que empezar a entrenarlo cuanto antes, tiene un gran futuro por delante.
-su
destino es mi destino hasta que sea mayor y para eso todavía queda mucho.
-Tú
no lo entiendes
-Sí
que lo entiendo, es mi hijo no el tuyo y no puedes controlarlo.
-Sabes
que sí que puedo, así que ten más cuidado conmigo Selvieh. Tengo poder
suficiente.
-No
podrás obligarnos, si tan importante es aceptaré enseñarlo yo misma, pero no
puedo hacer nada más por ti.
-Volveré
y si no ha iniciado los caminos de la magia me lo llevaré a la fuerza, no tengo
nada más que decir- salió por la puerta con un aire brusco.
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